
Con la epifanía de nuestro Señor, los cofrades esperamos ya algo distinto, diferente. Esperamos anciosamente la primera llamada de nuestro capataz, esa carta en la que nos citará para el día de la igualá, ese día esperado en la que para nosotros los costaleros comenzará una larga y corta cuaresma a la vez de noches de ensayos, convivencia...