
Mi mundo se desmorona inexorable por un reloj de arena, mil preguntas golpean en mi cabeza como martillo neumático en una obra cercana, ¿Donde están los apóstoles que anunciaron mi llegada?¿Donde están los ilustrados que llevaron mi nombre por mil y un cabildo?¿Tertulias, conferencias, charlas, foros, para que?... El oficio se ha perdido solo...