Como un revuelo blanco, a ras del agua
del celeste mar de tu mirada,
tu mano, que no es mano, que es paloma,
de la rama de olivo portadora,
vuela hasta tu paso, que no es paso
que es el arca divina y salvadora,
de las almas que van a la deriva,
naufragando,
por el hondo diluvio de la vida.
Molinera bendita, en tu Almazara,
muele...