Hay un momento que sólo conocemos los que tenemos la suerte de poder salir bajo los pasos en el que el hombre acerca su fe a la madera hasta que ambas se funden. Es tan sólo un instante. Son apenas segundos en los que la tensión y el nervio se apartan de ti para concentrar todo tu ser en la oración.
Sólo por éste momento tiene sentido ser costalero....