22 de mayo de 2009

MADRE Y REINA DE LOS ÁNGELES



El crepúsculo tiende
En el horizonte palaciego
Un tierno velo de ensueño,
Cuando en la Almazara
Se vislumbra con suaves destellos
De vibrante primor,
El palio burdeos
De la dulce Virgen
De mirada azul,
Cual cielo deslumbrante,
Cual cielo luminoso,
Madre y Reina de los Ángeles.
Y en el campanario repicante,
Hay ecos gozosos
De júbilo infantil,
Porque ya camina aclamado,
Delante de Ella,
Preludiando todo su esplendor,
Su Hijo Triunfal
En su borriquita,
¡ Bendito el que viene, el Rey,
en nombre del Señor!,
Entre la muchedumbre ilusionada
sembrada de inocentes corazones
que alegres lo admiran
Ávidos de Él,
¡ Benditos sean los niños
porque de ellos es el Reino de los Cielos!
Por el laberinto mágico
De las calles palaciegas,
Embriagadas por dulces aromas
Y tibias fragancias primaverales,
Ella camina entre
El profundo fervor apasionado
De sus hijos que la aclaman
En un éxtasis apoteósico
De amor infinito.
La noche del Domingo de Ramos
Extiende su cristal azul
Al paso de la Reina de los Ángeles,
Y ya van sus costaleros
Marcando el compás
Mas fino y elegante
En las chicotás llenas de arte
Que emocionan
A la mirada apasionada
Que impaciente espera
El paso sublime
De su primor costalero.
Alrededor de su celestial rostro
Un coro de ángeles
Iluminan su inmarchitable belleza
De flor fresca y pura
Del más limpio vergel,
Exhalando un ámbar único
De belleza sin igual.
Y su semblante
Derrocha guapura,
Guapura angelical
Mecida al son acompasado
De la música que suena anhelante
Estremeciendo los varales plateados,
Que bailan trémulos
Bajo la luna clara.
Ya de vuelta,
En su barrio,
Al llegar a su Capilla,
Todo es torrente devocional
Todo es diluvio fervoroso,
Cascada emocionada de sentimientos,
Entre el río desbordante
De su gente que la quiere con locura
Y de sus costaleros
Que la llaman soberana y Madre,
Que la llevan tan alta y bonita,
Para la maravilla azul de sus ojos,
Para la perla guapa de la Almazara,
¡ Madre y Reina de los Ángeles!



Salvador Santiago Murube


Dedicada a la cuadrilla de costaleros de Nuestra Señora de los Ángeles, por su arte y categoría al pasearla por el laberinto mágico de las calles de Los Palacios y Villafranca.

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