20 de octubre de 2009

Devoción costalera bajo el paso.



Creo que alguna vez a todos nos ha pasado que hemos querido hacer algo y no nos han dejado nuestros padres por no tener la edad o que ellos no veían conveniente que lo hiciésemos en ese momento.
Pues bien, algo parecido me ha ocurrido a mi hace 3 o 4 años, ya que con tan solo 16 o 17 años, como a muchos otros jóvenes, me quería meter debajo de las trabajaderas, pero por no tener la edad que se aconseja... (18 años mínimo).
Yo creía saber que es lo que se sentía cuando estás debajo de Él o de Ella, pero lo que yo me imaginaba no tenía nada pero nada que ver con lo que es en realidad. Cuando comenzamos los ensayos por el mes de Febrero, sentía algo en mi interior que me revoloteaba como una paloma anunciando a los 4 puntos cardinales que la Cuaresma está presente en nosotros.
Era algo que no sabía muy bien explicar y a lo que mis amigos de clase me veían como un loco. Pese a lo que me llamaban mis compañeros, yo seguí asistiendo a los ensayos porque era lo que llevaba esperando varios años y sabía perfectamente que no estaba loco.
¡¡¡¡Vaya manera distinta de ver la Semana Santa bajo una trabajadera!!! En una de ellas, en la de mi Borriquita, todo el respeto hacia Ella y hacia El se podía respirar en todo momento. Pero todos los ensayos no tenían nada que ver con las salidas procesionales.
Al fin llegó el Domingo de Ramos, todo era nerviosismo y muchas ganas de "pasearlo" como Él se merece. Cuando hicimos la primera levantá no pude contener que se me cayesen dos lágrimas, una por cada mejilla, pero eso era lo que llevaba años esperando, sentirlo a Él desde las trabajaderas.
Para aquellos que no sean costaleros, decir que no os podéis ni imaginar lo que se siente, saliendo por la puerta de la Iglesia y escuchando el «Himno Nacional» mas lágrimas y mas solo sintiendo aquello que llevas en lo alto. Una vez terminado el recorrido, se me acercó una mujer de avanzada edad y me pregunto: ¿Qué es lo que se siente ahí debajo niño?, a lo que le respondí: Eso no se puede explicar, hay que estar ahí debajo para saber que es lo que se siente.
Para concluir este artículo, decir que ya tan sólo nos queda menos para esta semana santa 2010 y aquellas personas que estén intrigadas en saber que se siente ahí debajo, decirles que no dejen pasar ese gusanillo, sino que vayan a la Igualá de su Hermandad y que sientan a Cristo y a su Bendita Madre desde debajo de las trabajaderas. Es una experiencia inexplicable.

Francisco Iglesias
20 Octubre 2009

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