23 de febrero de 2010

Para Siempre a mi Vera.

Se compuso en las alturas,
un Coro Celestial,
y no sé de que forma, ni manera,
bajo del cielo en una levanta para quedarse a mi vera.

Y este Coro, era capaz de cantar,
en silencio y hacer compás a los tambores,
de recorrer mis venas, y cuajar en mi cuerpo,
por todos los rincones,
en primavera de flores, un ciento.

Sus alas pasan jugueteando,
me hace desaires, se contonea,
ante mis propios ojos y rachea,
en mi propia piel, a cada paso,
y yo, más orgulloso me siento.

A su llamada, acuden cientos y cientos,
de deseos, de peticiones, de plegarias,
pero ninguna las llevarán,
más que yo a ellos dentro.

Orgulloso yo, os dejo que les miréis,
que admiréis sus vuelos,
que coqueteéis con ellos.
pero ninguno podréis,
sentirlos como yo los siento.

No me lloréis más,
estrellas del firmamento,
es imposible que sintáis,
lo que yo, por ellos siento.

Ya los presiento de nuevo,
ya están a la vuelta de cualquiera de mis esquinas,
ya viene la parihuela que orgullosa me llevará,
de sus varales prendio,
ante la Patrona y Gloria de Los Palacios,
entre el gentío.

Y no, no podréis quitármelos,
que su madre con ella,
a mí me los trajo, fue mi regalo.

Ellos son sus costaleros,
y yo, la Almazara su barrio.

Fdo. El Aguaó.
Foto: J.Salmeron.

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