18 de enero de 2013

EL COSTAL

Responsable y único intermediario en la conexión entre trabajadera y costalero. Un buen costal debe principalmente, permitir a la morcilla llegar a la séptima vértebra cervical con facilidad, para que esto sea posible, y pese a que cada costalero tiene un perímetro craneal distinto, las dimensiones del costal deben ser el doble de este perímetro (aproximadamente 110 a 115 cm). Los costales de menor tamaño impiden a la morcilla desplazarse con facilidad hasta la C7 y por tanto la carga recae sobre el resto de vértebras cervicales, que como decíamos anteriormente son mucho más débiles y delicadas. Convirtiendo la exposición bajo las trabajaderas en un acto de completa irresponsabilidad. Asimismo, un costal pequeño aprieta, incomoda e incluso marea y es erróneo pensar que acabará cediendo a la carga.



La morcilla es la pieza que amortigua la carga, debe medir aproximadamente 30 cm y ser razonablemente deformable a la aplicación del peso por lo que no debe ser excesivamente duro.





Antes del primer contacto con las trabajaderas el costal debe ofrecer la morcilla como una superficie prácticamente horizontal, es por ello que un buen costal tiene aproximadamente la misma anchura que la longitud de la morcilla.

Tras el contacto con las trabajaderas se forma la “cuna” del costal como consecuencia de un buen acoplamiento con éstas. Se sigue manteniendo la horizontalidad de esta superficie debido a que la morcilla baja con facilidad hasta la C7. Este deslizamiento no significa que el costal este “suelto”, sino que la carga recaen en el sitio correcto. Tal y como observamos en la imagen el costal se ajusta pero no aprieta, y baja fácilmente. La visera debe estar libre de arrugas, con toda la tela desliada hasta apreciar el contorno.
La faja
La faja suple un déficit de musculatura en la zona abdominal y lumbar y hace el efecto de contracción continúa que requeriríamos de estas zonas. Debe situarse entre la cadera, nunca por debajo pues estaría limitando el movimiento, y un poco antes de la última costilla, siempre evitando al diafragma y así no restringiendo nuestra capacidad respiratoria. Es por ello que no debe ser muy ancha.
Calzado
El calzado más adecuado es la zapatilla deportiva; con cámara de aire, elevación del talón y protección de la articulación. El uso de alpargatas y demás tipos de calzado no son correctos para la importante actividad física que se desarrolla.
Colocación bajo las trabajaderas:
Dos factores determinan la posición en la parihuela: los buenos hábitos posturales y el espacio disponible.

Rosauro Rubio Varo
Jorge Pérez

REVISTA "CRUZ DE GUÍA" HERMANDAD DEL SAGRADO DESCENDIMIENTO

Comparte