
...En muchos escritos y documentos de Secretaría de Hermandades, aún se conservan contratos de gallegos para sacar sus pasos en Semana Santa.Por eso,hasta no hace mucho, el trabajo de costalero era pagado en efectivo por las Hermandades.
Del trabajo de los gallegos primitivos, portadores de las anticuadas parihuelas,ya no queda memoria.Por fortuna ahora somos nosotros los que sacamos nuestros pasos habiendo sabido impregnar a este oficio de toda la técnica y el saber suficientes para haberlo elevado al mas PURO ARTE.
Porque SER COSTALERO ES UN ARTE.El arte de un andar con paso largo y racheao cuyo roce despierta un singular musiquilla: la música de los buenos costaleros....... el rachear de zapatillas.Sincronizados movimientos de cintura que hacen que el paso caiga de costero a costero.
La costaleria es el arte de toda una familia,pues los costaleros funden sus cuerpos en la entrega y el esfuerzo de las trabajaderas.El costalero por si solo no existe.ES LA CUADRILLA.
Una cuadrilla de hombres que sellará su amistad eternamente.Sufrir ahí abajo, es una conjunción perfecta de compresión y a mistad sincera, sin intereses ni condiciones que la puedan enturbiar.Por todo eso SER COSTALERO ES UN ARTE...
Este aire ya no es el mismo,
no es el aire frío de enero.
Es un aire que roza, que acaricia,
que nace exhalado del cielo.
Y esta luz no es la misma,
no es la luz gris de febrero.
Es luz de primavera,
de incienso, azahares y anhelos.
Zapatillas, costales y cera
¿Aún no oyes esa corneta que canta?
¡¡Levantate, costalero!!
Que ya llega SEMANA SANTA.
RECORTE EXTRAÍDO DE LA I EXALTACIÓN AL COSTALERO DE LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA, ORGANIZADA POR LA TERTULIA COFRADE EL ULTIMO VARAL(1997).
EXALTADOR D. MIGUEL TRONCOSO RINCÓN


Aún corretean en mis recuerdos aquellas salidas espectaculares de nuestra Parroquia Mayor, aquel famoso “uno, dos, uno, dos”, donde en el suspiro del costalero se percibía aquel espectacular esfuerzo, y donde a la voz de sus capataces se iban, poco a poco y sin darnos cuenta, salvando cada uno de sus varales. Al igual que estos varales se iban salvando, han ido pasando los años, catorce de su primera salida, salida que nos trajo a las calles palaciegas a Nuestra Señora de los Ángeles, Madre de rostro sereno y de ramita de olivos en su mano derecha.











